Las pasantías en Centroamérica representan una de las formas más efectivas de fortalecer el vínculo entre la academia y el sector productivo. Para las empresas, constituyen una oportunidad de contribuir a la formación de futuros profesionales, identificar talento de manera temprana y aportar al desarrollo económico de la región. Para los estudiantes, significan el primer contacto con el entorno empresarial y la posibilidad de desarrollar competencias prácticas que difícilmente pueden adquirirse únicamente en las aulas.
I- Un vacío regulatorio para las pasantías en Centroamérica
En Centroamérica existe una característica común: la mayoría de los países carecen de una regulación específica sobre las pasantías. En términos generales, las legislaciones laborales no desarrollan esta figura, por lo que su tratamiento deriva de principios generales del Derecho Laboral y de criterios administrativos o jurisprudenciales. Esta ausencia normativa exige que Recursos Humanos estructure cuidadosamente estos programas para evitar que una experiencia formativa pueda ser reclasificada como una relación laboral.
II- Elementos comunes de una pasantía bien estructurada
Más allá de las diferencias nacionales, existen elementos comunes. La pasantía debe perseguir una finalidad esencialmente educativa; las actividades deben guardar relación con la carrera del estudiante; resulta recomendable documentar el programa mediante un convenio escrito; debe existir acompañamiento y supervisión permanente; y la duración debe responder al proceso de aprendizaje y no a necesidades permanentes de la empresa. También es recomendable contar con un respaldo del centro educativo o, al menos, con evidencia de que el participante se encuentra inmerso en un proceso formativo formal.
III- Ayudas económicas: apoyo formativo, no salario
Otro aspecto relevante es el reconocimiento de ayudas económicas. En varios países es posible otorgar apoyos para transporte, alimentación u otros gastos; sin embargo, estas sumas deben conservar su carácter de apoyo al proceso formativo y no convertirse en una contraprestación salarial por servicios prestados. En Guatemala esta ayuda deberá formar parte del convenio con el centro educativo, en el que se establecerán el concepto y los montos correspondientes. En Costa Rica, en cambio, es posible cubrir los gastos en que incurra el pasante durante la práctica, pero dichos apoyos no pueden ser iguales, similares ni superiores al salario mínimo que percibiría la persona si desempeñara el puesto como empleado de la compañía.
IV- Errores que desnaturalizan la pasantía
Las empresas deben ser especialmente cuidadosas de no desnaturalizar la pasantía. Entre los errores más frecuentes se encuentran: utilizar pasantes para cubrir puestos permanentes, asignarles objetivos de productividad, sujetarlos plenamente al régimen disciplinario interno o prolongar indefinidamente su permanencia. Cuando predominan los elementos propios de una relación laboral, aumenta el riesgo de reclamaciones laborales y de seguridad social.
V- Particularidades por país
Ahora bien, más allá de estos elementos comunes, cada país presenta particularidades relevantes. Honduras constituye una excepción, ya que su Código del Trabajo regula el contrato de aprendizaje, estableciendo un marco jurídico para la capacitación en un oficio, arte o industria, con una duración limitada y obligaciones específicas para las partes. Aunque no equivale exactamente a una pasantía universitaria, ofrece un referente normativo importante dentro de la región.
Costa Rica aporta criterios especialmente útiles aun sin contar con una regulación específica. La práctica jurídica ha enfatizado que la persona debe encontrarse en un proceso educativo formal; las actividades deben estar directamente vinculadas con su formación; el aprendizaje debe ser objeto de seguimiento y evaluación; el acompañamiento del tutor debe ser constante; y el pasante no debe recibir el mismo tratamiento que un trabajador ordinario ni quedar sujeto a idénticas obligaciones y beneficios. Estos criterios constituyen buenas prácticas que pueden replicarse regionalmente. De igual forma, la empresa tiene la obligación de incluir a los pasantes dentro de la póliza de riesgos del trabajo, reportando el salario mínimo correspondiente.
En Nicaragua también existe una referencia administrativa relevante: la normativa del Instituto Nicaragüense de Seguridad Social permite que los pasantes permanezcan hasta un año sin obligación de afiliación, siempre que se trate realmente de una pasantía y no de una relación laboral encubierta.
VI- El rol de Recursos Humanos
Para las áreas de Recursos Humanos, el desafío consiste en diseñar programas que combinen el compromiso social de formar nuevos profesionales con una adecuada gestión del riesgo jurídico. Una pasantía bien estructurada beneficia a todas las partes: fortalece la empleabilidad de los estudiantes, acerca la educación a las necesidades del mercado y permite a las empresas participar activamente en la construcción del talento que demandará el futuro de Centroamérica.
