
Angélica Matta
En la actualidad, las marcas constituyen uno de los activos intangibles de mayor relevancia para las empresas, incluso por encima de determinados bienes materiales, en la medida en que condensan, mediante un signo distintivo, atributos de reputación, calidad, posicionamiento y diferenciación en el mercado. Por ello, contar con una estrategia de protección marcaria en Centroamérica se ha convertido en una prioridad para las empresas que operan o proyectan crecer en la región.
En palabras de Ernesto Rengifo García y Luis Carlos Pombo: «La relevancia de los intangibles de propiedad intelectual en el desarrollo diferencial de los negocios es algo sobre lo que se debe trabajar constantemente. No es suficiente decir que los intangibles son los activos más importantes de los negocios, la realidad es que se requiere una gestión adecuada de los intangibles de PI para que lleguen a ser los activos más importantes para estos.»[1]
Desde esa perspectiva, en un contexto de expansión del comercio y de progresiva internacionalización de los mercados, la decisión de consumo suele encontrarse estrechamente vinculada con el prestigio y el reconocimiento asociados a una marca determinada. En consecuencia, la protección marcaria no debe concebirse únicamente como un mecanismo registral, sino como una herramienta jurídica y empresarial orientada a tutelar uno de los principales activos inmateriales de la empresa.
Esta consideración adquiere particular importancia en Centroamérica, donde persiste un esquema de protección esencialmente territorial, pese a la creciente integración económica y comercial de la región. En ese escenario, las empresas que procuren consolidar o ampliar su presencia regional deben adoptar una estrategia integral de protección marcaria que les permita resguardar sus derechos, prevenir contingencias y fortalecer sostenidamente el valor de sus activos intangibles.
Centroamérica presenta un proceso sostenido de integración comercial y económica, dentro del cual empresas de sectores tales como alimentos, productos farmacéuticos, servicios financieros y telecomunicaciones desarrollan operaciones en múltiples jurisdicciones de la región. En tal contexto, cuando una empresa ingresa a un nuevo mercado sin haber asegurado previamente la protección de sus signos distintivos en la jurisdicción correspondiente, se expone a riesgos jurídicos relevantes, entre ellos el registro anticipado de la marca por parte de terceros de mala fe o la existencia de signos idénticos o semejantes que dificulten o incluso impidan su expansión con el distintivo inicialmente proyectado. Tales escenarios pueden traducirse en contingencias operativas, litigiosas y económicas de significativa entidad, razón por la cual la protección marcaria debe integrarse desde etapas tempranas en la estrategia de expansión empresarial.
Bajo esa lógica, una estrategia regional de protección marcaria en Centroamérica puede articularse, de manera clara y funcional, en torno a cinco ejes esenciales.
I- Definir qué signos distintivos deben protegerse y en qué países conviene priorizar su registro
Conviene atender tanto a los mercados en los que la empresa ya opera como a aquellos en los que prevé expandirse en el corto o mediano plazo. Esta priorización debe responder no solo a las operaciones vigentes, sino también a las previstas en el marco del crecimiento empresarial, a fin de garantizar una protección coherente con la evolución del negocio.
II- Realizar búsquedas previas
Estas búsquedas permiten identificar eventuales obstáculos y dimensionar, desde una etapa temprana, posibles objeciones u oposiciones que podrían frenar el proceso de registro en determinado territorio. Esto también permitirá a la empresa visualizar las posibles contingencias en cada jurisdicción.
III- Ordenar la presentación de solicitudes de forma escalonada y estratégica
Para ello es necesario un análisis previo de diversos factores, entre ellos los mercados prioritarios, los planes de expansión comercial de la empresa, los costos asociados al registro, los tiempos de registro y los riesgos derivados de derechos de terceros en cada jurisdicción.
Con base en esta evaluación, las solicitudes pueden presentarse de manera escalonada, priorizando aquellos países que representen un mayor interés para el negocio, lo que facilita una gestión más eficiente de los riesgos asociados al proceso registral, tales como objeciones de forma o de fondo, oposiciones promovidas por terceros y requerimientos emitidos por las oficinas de propiedad intelectual. Lo anterior permite al solicitante ajustar su estrategia conforme a los resultados obtenidos en las primeras jurisdicciones, optimizando recursos y mitigando riesgos.
IV- Promover un uso efectivo de la marca
Dado que las legislaciones de los países de la región contemplan la posibilidad de cancelar un registro marcario cuando la marca no ha sido utilizada durante el período legalmente establecido, resulta recomendable mantener un uso efectivo, continuo y conforme a los productos o servicios amparados por el registro. Ello permite preservar los derechos exclusivos sobre la marca y reducir el riesgo de que terceros promuevan acciones de cancelación por falta de uso.
V- Incorporar mecanismos de vigilancia
Estos mecanismos permiten identificar solicitudes de registro similares que representen un riesgo para el titular, usos no autorizados o situaciones susceptibles de derivar en nulidad o en la pérdida de derechos previamente consolidados.
Desde esta perspectiva, la protección marcaria regional no puede entenderse como una simple acumulación de registros nacionales, sino como una estrategia orientada por prioridades, sostenida por el uso adecuado del signo y reforzada mediante una vigilancia constante. Por ello, resulta sumamente relevante identificar, mediante dichas estrategias, aquellos factores que pueden comprometer la solidez del portafolio marcario, entre ellos oposiciones, objeciones, acciones de nulidad o cancelaciones por falta de uso.
Lo anterior es así en virtud de que el valor de esta estrategia radica en su capacidad de anticipar o mitigar contingencias y, a su vez, en el registro de marcas en diversos territorios, mediante el cual se consolidan los bienes intangibles de la empresa en la región.
En nuestra firma acompañamos a las empresas en el diseño y la ejecución de estrategias regionales de protección marcaria en Centroamérica. Si su compañía proyecta consolidar o ampliar su presencia en la región, nuestro equipo de propiedad intelectual puede ayudarle a proteger sus marcas de forma integral y a anticipar las contingencias antes de que se conviertan en un obstáculo para el negocio.
[1] Ernesto Rengifo García y Luis Carlos Pombo, Valuación de activos intangibles de propiedad intelectual: Fundamentos económicos, jurídicos, financieros y contables (Bogotá: Universidad Externado de Colombia, 2015).
