¿Qué son las finanzas abiertas?

Las finanzas abiertas son un modelo colaborativo en el que diversas entidades comparten, a través de APIs, datos financieros de los consumidores con el fin de aumentar la inclusión financiera mediante la oferta de productos y servicios financieros específicamente diseñados con base en la información compartida. En estos ambientes normalmente participan instituciones como bancos, fintechs, compañías de seguros y otras similares que ofrecen servicios de maneras novedosas respecto a la industria tradicional.

Los servicios son ofrecidos a través de las APIs, que son las interfaces de programación de aplicaciones constituidas por aquellas reglas, códigos, especificaciones, protocolos o definiciones que facilitan el intercambio de información entre diversos programas o sistemas de una manera segura. Estas son esenciales para el óptimo funcionamiento del sistema.

Los datos que se comparten se dividen en cuatro tipos:

    1. Abiertos: no contienen información confidencial.
    2. Agregados: representan información estadística.
    3. Transaccionales: están relacionados con el uso de productos o servicios.
    4. Servicios financieros: pueden ser la apertura de cuentas, iniciación de pagos, desembolso de créditos, entre otros.

Las finanzas abiertas conllevan beneficios tanto para las entidades como para los consumidores. Para las entidades puede resultar en la optimización de la experiencia de sus usuarios, la aceleración de la innovación, la generación de eficiencias, flexibilidades y reducción de costos y recursos. Para los consumidores, permite el control de sus datos e información, la promoción de la inclusión y profundización financiera, la estimulación de la competencia y la generación de una mejor capacidad de elección entre distintos proveedores de servicios.

Sin perjuicio de sus beneficios, las finanzas abiertas presentan ciertos riesgos que se deben tomar en cuenta para su implementación. Tienen el riesgo humano, que se refiere a la posibilidad de que los datos sean utilizados indebidamente por terceros, lo que implica delitos financieros, o un asesoramiento incorrecto, engañoso o información incompleta. Se tiene el riesgo operativo, relacionado con el control y la gestión de datos complejos, lo que implica amenazas por la ciberseguridad o el fraude. Asimismo, puede existir un reclamo de responsabilidad, puesto que mediante esta herramienta hay más de una entidad involucrada en el manejo de la información de los consumidores.

Para que este ecosistema funcione adecuadamente, se necesitan regulaciones apropiadas. Estas regulaciones deben brindar protecciones en torno al acceso y uso de los datos propiedad del consumidor, así como apoyar la innovación en un panorama competitivo ético y compatible. Algunos países como México, Brasil y Colombia ya han adoptado este modelo financiero en la práctica y legislación. Será interesante dar seguimiento a la evolución de este modelo financiero en los próximos años y aprovechar los avances tecnológicos en estos campos, que aumentan las oportunidades de desarrollo de servicios financieros -y otros relacionados- en beneficio de los consumidores de nuestra región.