PROOF de OMPI, ¿la antesala del Blockchain?

Escrito por:

Fabiola Saénz

 

En artículos anteriores he tratado el tema del Blockchain como posible aliado de la Propiedad Intelectual, estudiando la teoría y los usos que dicha figura ha tenido en otros campos del derecho y el comercio. Este tema me ha cautivado por el componente disruptivo presente en la figura de las cadenas de bloques y su potencial para la aplicación en el en el campo de la PI.  Consecuentemente, me fue inevitable sentir un rayo de alegría al leer recientemente del lanzamiento que realiza la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI) respecto de su nuevo producto PROOF. Si bien OMPI confirma que todavía no utiliza la tecnología de Blockchain para este proyecto, no descarta en un futuro abrir esa posibilidad. Así mismo, la plataforma que actualmente utiliza para este proyecto, una tecnología denominada PKI (Public Key Infrastructure), tiene algunas similitudes con el Blockchain.

 

Ahora bien, independientemente de la ausencia del uso de Blockchain, PROOF tiene grandes bondades y pone a disposición del público herramientas diversas para la protección de la Propiedad Intelectual en un amplísimo espectro. El enfoque es muy valioso. El punto principal de la nueva plataforma es proporcionar a creadores e inventores con un sistema que les permita demostrar que su creación existió en el tiempo. Esto se logra con el registro de la obra o creación con una fecha cierta que queda debidamente registrada tal cual, sello notarial. Se le proporciona al usuario o creador un tipo de huella digital que firma la obra, la cual permanece confidencial y secreta.

 

PROOF logra innovar al utilizar este tipo de tecnología con el fin de resguardar derechos de Propiedad Intelectual en situaciones que ya demandaban una solución acorde con la globalización y digitalización.  Temas trascendentales como la prueba de paternidad de una obra artística; el resguardo de secretos industriales; la protección de códigos fuentes y programaciones, formulas, métodos, recetas, y hasta para el establecimiento de contratos, licencias, entre otros, son algunos de los beneficios que surgen con este producto. Versa, como bien su nombre lo indica “proof” o evidencia, en generar ese registro o prueba de la creación para la debida protección que merece su titular.

 

El aval y promoción de una propuesta como PROOF, por una entidad como la OMPI, representa un gran avance en el resguardo de derechos de Propiedad Intelectual. La trayectoria de más de 130 años de la OMPI es sin duda alguna, un respaldo como ente supervisor y contralor de las obras que se registren en la plataforma. Adicionalmente, es un paso hacia adelante y un ejemplo para oficinas de marcas, patentes y Derechos de Autor alrededor del mundo, en vías de evolucionar con herramientas que permitan de una manera más eficiente, tutelar las creaciones del intelecto. 

 

Ciertamente esta iniciativa viene a llenar vacíos prácticos que perjudican a los innovadores, fomentando el desarrollo mediante un novedoso sistema de protección de los derechos de Propiedad Intelectual.

 

¿Porque PKI y no Blockchain?

La pregunta de por qué OMPI utilizó tecnología PKI y no Blockchain resulta inevitable, dada la efectividad que ha tenido el Blockchain en otras áreas como en el comercio electrónico y la industria financiera Fintech (Financial Technology), a lo cual OMPI se manifiesta con los siguientes argumentos:

Como primer punto se indica que, la generación de evidencia digital de derechos intangibles para ser utilizados en Tribunales o cortes alrededor del mundo es un tema sensible puesto que, en algunos entornos si ésta deriva de plataformas públicas como el caso del Blockchain, no son bien recibidos; Por lo tanto, indican que OMPI como figura centralizadora, neutral y reguladora de dicha evidencia, le aporta a la misma una validez superior.  Por otra parte, indican que se apoyan en una plataforma que no pueda ser alterada, lo cual no es difiere del Blockchain ya que es precisamente una de sus características estrella: la inalterabilidad.  Adicionalmente, argumentan no utilizar Blockchain ya que al ser este un registro público, deja de ser anónimo, y muchos inventores e innovadores van a preferir que sus obras sean no solo confidenciales, sino que además sean anónimas.  En el caso de PROOF, las obras si permanecen anónimas ya que solo OMPI conoce por medio del “token” que el creador solicitó la anotación de la obra.

A pesar de lo anterior, OMPI afirma estar estudiando la posible inclusión de componentes de Blockchain como complemento a la tecnología PKI, pero sin sustituirla, considerando que Blockchain sea un componente opcional para el cliente.

 

En síntesis, analizada la propuesta como un todo, tal y como lo apunté al inicio de este artículo, aplaudo la iniciativa de OMPI con esta nueva herramienta y su enfoque de validación y resguardo de derechos sobre intangibles; estoy segura de que a futuro se expandirá a más instancias y nacerán nuevas y diferentes opciones que traerán consigo mejores oportunidades para los creadores e innovadores.

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