Nicaragua: El Silencio Administrativo Positivo en el Código Tributario de la República de Nicaragua

El Silencio Administrativo es el efecto que se produce en los casos en que la Administración Pública omitiere su obligación de resolver en un plazo determinado por ley, pues, transcurrido ese plazo sin que la Administración hubiere dictado ninguna resolución, se presumirá que existe una aceptación de lo pedido a favor del interesado.

 

En el caso específico de procesos administrativos, ante DGI y el Tribunal Aduanero y Tributario Administrativo, priman las disposiciones del Código Tributario que hubiere respecto del Silencio Administrativo, puesto que esa es la normativa que regula estos procedimientos en concreto.

 

En tal sentido, el Código Tributario ya regula expresamente la operatividad del Silencio Administrativo Positivo a favor del Contribuyente. Se ha determinado que si no se resuelven los respectivos recursos dentro de su plazo en las 3 distintas etapas del proceso administrativo, entonces se presumirá a efectos legales que lo planteado o solicitado por el Contribuyente se ha resuelto de forma positiva.

 

A pesar de lo anterior, hay casos en los que ciertas actuaciones o etapas no cuentan con un plazo determinado por el Código Tributario, como sucede, por ejemplo, con la Resolución Determinativa que finaliza un proceso de fiscalización. Ante tal escenario, la Administración pública aún así no puede desatender su deber de respuesta, pues están obligados a resolver dentro de un plazo de 30 días, de lo contrario, también opera el Silencio Administrativo Positivo a favor del Contribuyente, solo que en esta situación sería de conformidad con la Ley 350, Ley de regulación de lo contencioso administrativo, que aplica de manera general a todas las actuaciones u omisiones de la Administración Pública.

 

Es importante destacar que el Silencio Administrativo no opera oficiosamente, y  es habitual recurrir a solicitar la declaración del mismo o notificar al funcionario público que ha incurrido en incumplimiento de los plazos. Por tanto, es vital que el Contribuyente dé seguimiento al cómputo de los plazos que rigen la etapa o acto en concreto que se esté tramitando.

 

 A tales efectos, se debe tomar en cuenta que los plazos de conformidad a la legislación tributaria vigente, se cuentan únicamente en días hábiles, esto es, de lunes a viernes, a partir del día siguiente en que el Contribuyente es notificado del acto o resolución.  

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