La importancia del aspecto legal de tu negocio

Escrito por: Juan Andrés Bosch

 

Al emprender un negocio, los comerciantes deben preocuparse y encargarse de muchísimas cosas, como el sabor o color de su producto, el diseño del envase o empaque, el nombre de su marca, etc. Sin embargo, hay algo que quizás lo tienen presente, pero no siempre le dan importancia, ya sea por tiempo, costos, o alguna otra razón. Se trata del tema legal. A pesar de que todo lo mencionado anteriormente tiene aspectos legales que deben ser considerados, no se le pone la debida atención. Algunos pueden considerar que son temas innecesarios, por el tamaño del negocio, o son temas que pueden esperar, ya que no es algo urgente.  No obstante, el aspecto legal es uno de los de mayor importancia, luego de que surja la idea de negocio en la mente del empresario. Más adelante veremos por qué debería de ser así. 

 

Como primer punto, es importante mencionar las dos formas a través de las cuales puede operar un comerciante según la legislación guatemalteca. De conformidad con el Código de Comercio, pueden ser comerciantes tanto las personas individuales, como las personas jurídicas. Por un lado, el comerciante individual podrá ser considerado como tal, si practica alguna de las actividades enumeradas en el Código de Comercio. Adicionalmente, cabe mencionar que los comerciantes individuales responderán personal e ilimitadamente con su patrimonio, por las obligaciones del negocio.

 

Por otro lado, como lo define el jurista Edmundo Vásquez Martínez, la sociedad mercantil es “la agrupación de varias personas que, organizada mediante un contrato en una de las formas establecidas por la ley, dotada de personalidad jurídica y de patrimonio propio, tiene por finalidad ejercer una actividad económica y dividir las ganancias.” Los comerciantes sociales serán considerados como tal si están organizados bajo alguno de los tipos societarios que regula el Código de Comercio, dentro de los cuales se encuentra la reconocida sociedad anónima. En este tipo societario, la responsabilidad de los accionistas se limita al monto de la aportación que cada accionista se haya comprometido a aportar a la sociedad. Por ello, los accionistas tienen una responsabilidad limitada, y no responderán con activos personales ante obligaciones sociales.

 

Adicional a la organización, hay otros temas a considerar desde el inicio de un emprendimiento. Para desarrollar la idea de negocio, muy probablemente la persona tendrá que acudir a diferentes profesionales. Sin embargo, es de vital importancia que la idea de negocio quede protegida desde el primer momento en que es compartida con un tercero. Por ello, es recomendable firmar contratos de confidencialidad, los cuales tienen como objetivo comprometer legalmente a las partes signatarias a no revelar información que se les comparta, y así evitar que se divulgue al público en general. Algunas veces también se recomienda firmar acuerdos de no competencia, dependiendo del caso.

 

Muchas veces los emprendedores, o inclusive las PYMES, dejan pactados sus acuerdos por medio de “pactos de caballeros” o acuerdos verbales, con un apretón de manos, y sin dejar nada por escrito. Esto se da porque confían en la contraparte, o quizás buscan reducir costos, y de esta manera ahorrarse los honorarios de los abogados. Sin embargo, al no dejar plasmado un contrato por escrito, están asumiendo riesgos que les pueden resultar más caros. Quizá la contraparte incumpla el contrato, y esto ocasione un reclamo o una demanda, para lo cual se deberá iniciar un proceso judicial contra la parte que incumplió el contrato. Sin embargo, no habrá un documento de por medio que pruebe cuáles eran los derechos y obligaciones de las partes, obstaculizando la atribución de responsabilidad por el incumplimiento contractual a esa persona. Por esta y otras razones, es recomendable que los contratos queden documentados por escrito.

 

Al manejar un negocio, en cualquier etapa de este, el comerciante se verá enfrentado a entablar nuevas relaciones con clientes, con trabajadores, con socios, o personas que le brinden algún servicio. Cada una de estas relaciones tiene sus propias características y riesgos que considerar.

 

Como primera recomendación, es importante tener claros los términos de contratación con los clientes. Para facilitar esta labor, se pueden utilizar los contratos formularios, a través de los cuales se estandarizan los términos de contratación con todos los clientes. Negociar términos y condiciones con cada cliente, podría entorpecer el negocio y resultar muy costoso. Con este tipo de contratos, los empresarios pueden sentirse seguros y protegidos, ya que dichos contratos producen plenamente sus efectos legales. Cabe mencionar que existen ciertas normas en la legislación guatemalteca que deben ser consideradas a la hora de redactar contratos de este tipo.

 

Como segunda recomendación, al hablar de personal de apoyo, surge el tema de los contratos laborales. Muchos empresarios nunca formalizan las relaciones de trabajo a través de contratos por escrito. Si bien es cierto que el Código de Trabajo, menciona que el contrato se perfecciona con el simple inicio de la relación laboral, es de vital importancia tener un contrato firmado, en el cual se pacten los derechos y obligaciones de las partes, para establecer y aclarar cómo operará la relación. De esta manera, si surge algún conflicto laboral, el contrato de trabajo será una de las pruebas más importantes para interpretar la naturaleza de la relación. Pues el derecho laboral se basa en el principio pro-operario (a favor del trabajador). Por último, se debe mencionar a las personas que les brindan un servicio a los comerciantes. Muchas veces, lo único que se intercambia entre las partes son propuestas de honorarios, por ejemplo, y con aceptarla, comienzan a brindar el servicio. Si bien esto pudiera contener el precio y forma de pago que rigen la relación, no incluye otros aspectos importantes, que usualmente se incluyen en contratos más extensos.

 

Los contratos laborales y los de servicios se diferencian en que el primero, conlleva una relación de dependencia, con todos los derechos reconocidos o protegidos por las leyes laborales, tales como aguinaldo, bono 14, vacaciones e indemnización. Por su lado, los contratos de servicios no contienen estas prestaciones laborales, sino únicamente, lo que las partes convengan. Muchos cometen el error de celebrar contratos de servicios, cuando en realidad existe una clara relación de dependencia, para ahorrarse las prestaciones laborales. Esto conlleva riesgos altos, pues es una simulación contractual, y un juez laboral no permitirá darle una naturaleza civil a un contrato que claramente regula una relación laboral.

 

Por último, una de las razones por las cuales es sumamente importante celebrar contratos por escrito, es el hecho de poder pactar dentro del mismo una cláusula de resolución de controversias. Dentro de esta, las partes pueden optar a someterse a los tribunales nacionales, como también pueden optar a someterse arbitraje. Muchas veces, cuando a un empresario se le presenta la segunda opción, la descarta por tema de costos, pues un arbitraje podría resultar muy caro. Sin embargo, una de las maneras de reducir costos es pactar que el arbitraje sea resuelto por un solo arbitro, en lugar de un tribunal compuesto por tres árbitros, que es lo más común. Esto disminuirá considerablemente el costo del mismo.

 

Hay muchos otros ejemplos y recomendaciones de asuntos legales que deben considerarse, como asuntos de propiedad industrial, protección de marcas y patentes. También es importante considerar el tema fiscal y otros de los cuales hablaremos en futuras ocasiones.

 

Lanzarse al mundo empresarial nunca es fácil. Todos han empezado como emprendedores, incluyendo a los gigantes del mercado. Sin embargo, hay quienes no han logrado crecer por haber tenido problemas legales en el camino. Seguramente quienes sí han prosperado, han tenido sus asuntos legales en orden. Es decir, el ámbito legal es algo que puede favorecer al empresario, si cumple con ello, o perjudicarlo, si no lo toma en consideración desde el inicio de su emprendimiento. Por lo anterior, a los temas legales siempre se le debe de dar prioridad, y de esta manera, el empresario podrá prevenir problemas futuros, ahorrando así tiempo y costos.

 

Bibliografía

  • Vásquez Martínez, Edmundo, Instituciones de Derecho Mercantil, edición corregida y actualizada por Licenciado, Fausto García Delgadillo, IUS-ediciones, Guatemala, 2012.
  • Código Civil de la República de Guatemala, Decreto Ley 106, 1964.
  • Código de Comercio de la República de Guatemala, Decreto 2-70, 1970.
  • Código de Trabajo de la República de Guatemala, Decreto 1441.
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