El Salvador: Cogito Ergo Sum: “Pienso luego existo… REGISTRO”.

Escrito por:

Francisco Medrano

 

¡Nos encanta crear! Está en nuestra naturaleza.

Una de las principales características del ser humano, es la capacidad constante de crear y de generar nuevas ideas que son utilizadas en diversos aspectos de nuestra vida cotidiana. En el presente artículo, nos enfocaremos al surgimiento de marcas y signos distintivos como aquella creación generada de nuevos emprendimientos comerciales que surgen en grandes cantidades en la actualidad.

 

Resulta importante en primer lugar, darle un significado legal al concepto “Marca”, para lo cual nos basaremos en la Normativa vigente, la cual expresa que una marca es cualquier signo o combinación de signos que permita distinguir los bienes o servicios de una persona de los de otra. Como se observa de esta definición, la importancia de la marca radica en la posibilidad que cualquier persona posee para identificar y sobre todo diferenciar sus productos o servicios de los de otra persona u otra compañía.

 

Por regla general, suele pensarse que por el hecho de ser el creador de un concepto de marca, soy el legítimo titular de la misma y por tanto, me encuentro en la facultad de disponer de ella con toda libertad; o en su caso, suele creerse que por el hecho de ser el creador, puedo impedir que un competidor utilice una marca similar o idéntica para amparar productos o servicios similares a los de mi actividad económica… Esta afirmación es el principal error cometido por aquellos creadores de contenido marcario.

 

La legislación de marcas de El Salvador, y en general de muchos países de América Latina, establecen que la facultad de uso, libre disposición y protección de una marca frente a terceros competidores, única y exclusivamente se adquiere con la legal obtención de la inscripción correspondiente ante el Registro de Propiedad Intelectual. Esta disposición legal nos indica entre líneas, que si bien puedo ser el creador del concepto marcario, no tengo ningún derecho sobre el mismo hasta que he accedido y obtenido el proceso de registro a mi favor.

 

En base a la normativa, el objetivo principal de este artículo, es fomentar en la población creativa, y especialmente en el mercado emprendedor, la importancia de registrar aquellas marcas y signos distintivos que sean producto de su creatividad; con la finalidad que puedan ser los legítimos usuarios de los mismos; y sobre todo, gozar de acciones legales contra aquellos competidores que de forma desleal realicen acciones que afecten su actividad comercial, como el desvío de la clientela.

 

Si pudiese trazarse una línea del tiempo, después del nacimiento de la idea, que en este caso es la creación de la marca, el primer paso en el proceso de formación de marca es iniciar el proceso de inscripción! Un error recurrente en los emprendimiento, muchas veces por el ímpetu de iniciar un nuevo proyecto y otras veces por falta de asesoría legal especializada, es el inicio del uso de la marca, la ejecución de publicidad, creación de redes sociales, y lo que es peor, iniciar con la venta de productos o servicios; cuando no tengo la certeza de que la marca que estoy utilizando puede ser registrada o en su defecto, que la marque que he optado utilizar, sea propiedad de otra compañía.

 

Es altamente recomendable, que previo a iniciar el uso de la marca, se realice la asesoría legal correspondiente que pueda guiar el proceso de inscripción y sobre todo, brindar las recomendaciones concretas al emprendimiento; que permita tomar las decisiones correctas y necesarias para el negocio.

 

Tal y como sucede con los inmuebles de tu compañía, la marca es de los pocos activos que incrementan su valor con el paso del tiempo. Si este signo distintivo es bien utilizado y de manera continuada, seguramente irá ganando reconocimiento por sí mismo, y por consecuencia, aumentando su valía. De aquí la importancia del mismo y de su protección. Equivocadamente, las empresas olvidan la importancia de invertir en la marca y gestionarla correctamente, como lo harían en cualquier otro activo, priorizando la inversión en otras áreas que ofrecen resultados más tangibles o más a corto plazo.

 

Cada vez que pienses en emprender o en realizar un lanzamiento de un nuevo producto o de un servicio recuerda: “Piensa, crea y después REGISTRA”. Esta recomendación será vital para tu actividad empresarial y evitaras futuros dolores de cabeza; y sobre todo en la valoración positiva que tu empresa puede obtener con una marca registrada y comercialmente bien gestionada.

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