Costa Rica y su actualidad en materia de innovación

Escrito por: 

Fabiola Sáenz

El presente artículo tiene su asidero en recientes acontecimientos que impactan el campo de la innovación, la investigación, y el desarrollo de Costa Rica desde la óptica de la Propiedad Intelectual e Industrial.

 

En el mes de setiembre del 2020 salió publicado el informe anual del Índice Mundial de la Innovación (GII por sus siglas en inglés), estudio el cual realiza conjuntamente la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI), la Universidad de Cornell en Estados Unidos y el Instituto Europeo de Administración de Negocios (INSEAD). Dicho informe busca establecer las capacidades y desempeño de las economías en cuanto a temas de innovación, para lo cual el estudio se realiza en 131 países y se utilizan más de 80 indicadores, tales como el ambiente político, educación, infraestructura, avances en negocios entre otros. [1]

 

La edición del 2020 reviste importancia para Costa Rica ya que nos ubica en el tercer lugar de Latinoamérica, por debajo solamente de países tan avanzados como Chile y México. Para tener una perspectiva del alcance de la categoría en la que fuimos ubicados, los primeros lugares para las economías desarrolladas le fueron dadas a países como Suiza, Suecia y Estados Unidos correspondientemente.

 

 Así mismo, en esta décima tercera edición el tema o enfoque fue:“¿Quién se encargará de financiar la innovación?”,  materia muy delicada para emprendedores e innovadores -particularmente en el contexto de la pandemia que sigue azotando al mundo- dado que los recursos que usualmente se invierten en apoyar la innovación se han visto mermados por la crisis económica producto de COVID-19. Lo anterior, es una circunstancia innegable que muy probablemente degenerará en el retroceso o desaceleración de la innovación en muchas economías.

 

En el caso particular de Costa Rica, este estudio nos coloca en un puesto muy por encima de las expectativas, dado el nivel de progreso del país en general y siendo que nos encontramos dentro del grupo de países caracterizados por su baja inversión de innovación, uso de sistemas de Propiedad Intelectual entre otros.

 

A pesar de todo lo anterior, Costa Rica tiende a liderar en el área de la Propiedad Intelectual si lo comparamos con otras jurisdicciones (como pueden ser nuestros hermanos centroamericanos), dado que se cuenta con un Registro de la Propiedad Industrial bastante moderno y eficiente, con iniciativas de cooperación que permiten crecer y avanzar en políticas y conciencia de progreso. Sin embargo, todo ello no alcanza para verdaderamente llevar el estandarte de apoyo, gestión e impulso a la innovación como deberíamos.

 

No obstante, este 2021 inicia con lo que se espera sea un muy buen augurio para la materia de innovación, con la aprobación de un proyecto de Ley el cual promete impulsar con mayor ahínco los temas de innovación e investigación en Costa Rica. El 25 de febrero del presente año, se aprobó en segundo debate el expediente 21.660 denominado “Creación de la Promotora Costarricense de Innovación e Investigación”.

 

Esta promotora se logra con la transformación del Consejo Nacional para Investigaciones Científicas y Tecnológicas (CONICIT). Será una institución autónoma con personalidad jurídica y patrimonio propios y gozará de independiencia operativa y administrativa. Se regirá por dicha ley, su reglamento y la Ley 7169 para la Promoción del Desarrollo Científico y Tecnológico.

 

El fin principal de esta entidad será: la promoción de la innovación y el desarrollo científico y tecnológico como ejes para alcanzar el desarrollo productivo y social del país, a través de la ejecución de instrumentos, programas y otros lineamientos de política pública dictados por el Poder Ejecutivo a través del Ministerio de Ciencia, Innovación, Tecnología y Telecomunicaciones (MICITT), en su calidad de rector de ciencia, tecnología, innovación y telecomunicaciones, y lo establecido en la Ley N.° 7169, para la Promoción del Desarrollo Científico y Tecnológico[2]

 

La Promotora será la encargada de ejecutar los proyectos, facilitando con ello la tramitología y la realización de los mismos. Se espera que se de una mejora en la gestión de los recursos disponibles para apoyar e impulsar la innovación en el país. Así bien, estará el MICIT dirigiendo los temas de innovación e investigación y desde la silla de La Promotora, se gestionarán.

 

Si bien es cierto que la creación de dicha promotora no se traduce en un incremento en el presupuesto asignado a proyectos de corte innovador, sí se pretende que la estructura operativa modificada tal y como se ha logrado, permita que los fondos puedan ser realmente explotados, dado que en el pasado los procesos tan engorrosos que se generaban para la ejecución, muchas veces impedían el aprovechamiento real de los mismos. Por su parte, la existencia de una institución autónoma que se enfoque estratégicamente en promover los temas de innovación, se transforma automáticamente en un músculo más fuerte para solicitar fondos cuyo destino sean la inversión y el financiamiento de proyectos y emprendimientos, tal y como lo han demostrado las buenas prácticas de países desarrollados.

 

No tan contentos

 

Era de esperar que algunos sectores manifestaran sus opiniones respecto de esta transformación y que afloraran algunos criterios encontrados asociados a la creación de esta promotora, como aquellos que expresan que se descuidará al sector de la investigación, campo predominante del CONICIT desde sus inicios, puesto que se introduce y se enfatiza la “innovación” dentro de la nueva estructura, así como el beneficio que recibiría el sector privado dado que se establece una colaboración interinstitucional para entidades tanto del sector público como privado. No obstante, pareciera ser más bien que podrían aprovecharse esas alizanzas Público- Privadas, como ha sucedido con mucho éxito en el caso de PROCOMER, COMEX y CINDE en aras de impulsar a nivel país, un acrecentamiento y exposición más enfocados de la innovación y la investigación.

 

Para el campo de la Propiedad Intelectual estos compromisos plasmados mediante leyes, permiten que se refuercen el valor de la Propiedad Intelectual e Industrial como ejes en el avance y progreso de un país, de la mano de la innovación y de la investigación. El resguardo de los derechos de Propiedad Intelectual permiten y fomentan el progreso de los innovadores y por ende, el crecimiento y mejora de la sociedad. Es importante aplaudir y apoyar los esfuerzos que se hagan en la línea de promoción de la innovación, para que esas calificaciones internacionales que le otorguen a Costa Rica, sean verdaderamente un reflejo del apoyo que se brinda a lo interno y que sean tierra fértil para un semillero de innovadores y propulsores de la economía y el progreso.

 

[1] https://www.wipo.int/global_innovation_index/es/2020/#:~:text=El%20%C3%8Dndice%2C%20que%20en%202020,evaluar%20anualmente%20los%20progresos%20en

[2] http://www.conicit.go.cr/prensa/boletincyt/boletines_cyt/boletin_212/Expediente_21660_agosto_2020.pdf

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