Contingencias Civiles y Penales del Trabajo en Casa

El COVID-19 ha generado necesidades en el ámbito del trabajo. Tal es el caso de los ¨call center¨ y otras empresas que antes no contemplaban recurrir al “Home Office” o “Trabajo en casa”. Al implementarse esa modalidad de trabajo de manera precipitada, se ha dejado de considerar cierta normativa que, a corto, mediano o largo plazo podrían generar contingencias civiles y penales para el patrono derivado de actos provocados por trabajadores infieles. A manera de ejemplo, ese flujo de información e inclusive materiales propiedad de la clientela que se han confiado al patrono y que se han tenido que poner a disposición de los colaboradores, en la mayoría de los casos contienen “información sensible” que ahora están desplegadas sin mayor control que la confianza cifrada en los primeros. Resulta entonces necesario elaborar protocolos para que esa información no pueda ser utilizada ni compartida de manera irresponsable por el colaborador, violando condiciones de confidencialidad o permitiendo el uso de la información para causar daños patrimoniales al cliente. La violación a esa confianza cifrada por el cliente podría perjudicar tanto a la entidad, sus representantes y los colaboradores al verse implicados en procesos civiles y penales derivados de cualquier acto o hecho delictivo que tal divulgación o uso de información conlleve. La circunstancia de elaborar protocolos, ponerlos en conocimiento del colaborador para su aceptación y seguimiento patronal, reducirá la contingencia para la entidad y sus representes pues podrá alegarse de que se cumplió con un deber de cuidado para que la información sensible del cliente no fuera usada o divulgada por sus colaboradores en perjuicio de éste.

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