La reciente aprobación en los Estados Unidos de América de la GENIUS Act – abreviatura de su nombre completo (Guiding and Establishing National Innovation for U.S. Stablecoins Act o Ley para Guiar y Establecer la Innovación Nacional en los Estados Unidos para las Criptomonedas Estables) representa uno de los hitos históricos más relevantes en la regulación del ecosistema Fintech – y en este caso particular de las criptomonedas o activos digitales – a nivel global. Es una regulación pionera de alcance federal cuyos efectos serán, sin duda alguna, muy relevantes no solamente en los Estados Unidos, donde busca establecer por primera vez reglas claras para este tipo de activos digitales, sino que su impacto será probablemente de alcance mundial.
En América Latina, donde los stablecoins han proliferado como mecanismos de ahorro, pago y remesas, especialmente en economías con inflación o restricciones cambiarias, la aprobación de la GENIUS Act podría generar implicaciones estratégicas, operativas y regulatorias para el sistema financiero de la región.
I- ¿Qué son las Stablecoins?
En los últimos años se ha dado un crecimiento vertiginoso de un nuevo tipo de activo digital: las stablecoins o criptomonedas estables. Estos instrumentos pueden verse como una alternativa a las criptomonedas “tradicionales” (Bitcoin o Ethereum) con una diferencia clave: están diseñadas para mantener un valor constante o estable, generalmente vinculado a una moneda de referencia fuerte, particularmente el dólar estadounidense (USD). A diferencia de otras criptomonedas que pueden experimentar fuertes fluctuaciones en su precio, las stablecoins están diseñadas con el objetivo de ofrecer estabilidad, liquidez y confianza para estimular su uso como medio de pago, ahorro o transferencia de valor.
Dependiendo de los mecanismos diseñados para buscar esta estabilidad, es posible distinguir tres tipos de stablecoins:
- Stablecoins respaldados con dinero de curso legal o metales valiosos: están respaldados 1 a 1 por monedas fuertes como el USD, el euro, u otros activos líquidos depositados por el emisor del stablecoin, o metales valiosos como el oro.
- Stablecoins respaldados con criptoactivos: están respaldados por otras criptomonedas.
- Stablecoins algorítmicos: utilizan mecanismos automáticos y predeterminados de oferta y demanda para mantener su valor. Han perdido popularidad tras colapsos importantes de algunos esquemas que seguían esta modalidad.
Actualmente, los stablecoins respaldados por USD son los más utilizados, al punto que medios especializados estiman que más del 99% del valor total de estos activos está vinculado a esa moneda.
II- ¿Para qué sirven los stablecoins?
Aunque nacieron como herramientas para facilitar el comercio dentro de plataformas de criptomonedas, su uso ha evolucionado rápidamente en los últimos años. Entre sus aplicaciones más destacadas se encuentran:
- Transferencias internacionales (remesas): permiten enviar dinero de forma rápida, directa y con menores comisiones.
- Protección contra la inflación: en economías con monedas inestables, las stablecoins actúan como una forma de dolarización digital accesible.
- Pagos y comercio electrónico: ya existen plataformas que permiten pagar con stablecoins en comercios físicos y en línea.
- Ahorro digital: personas no bancarizadas pueden acceder a activos más estables mediante billeteras digitales.
- Servicios financieros descentralizados (DeFi): funcionan como unidad de cuenta en plataformas de préstamos, ahorros o inversiones en blockchain.
De acuerdo con publicaciones de medios especializados, a inicios de 2025 la oferta global de stablecoins ya superaba los US$220 billones, con un crecimiento sostenido de un promedio de 25% anual a partir de 2021, luego de haberse multiplicado casi por 8 desde 2020[1], y su uso crece especialmente en economías emergentes como las de América Latina.
III- ¿Por qué son relevantes para América Latina?
En América Latina, particularmente en países como Argentina, Venezuela o incluso México y Brasil, millones de personas han encontrado en los stablecoins una herramienta útil para proteger sus ingresos y facilitar transacciones internacionales ante monedas locales debilitadas o sistemas bancarios con restricciones.
La combinación de inflación, acceso limitado al sistema financiero tradicional y una población joven y digital ha convertido a la región en uno de los mercados con mayor adopción de stablecoins en el mundo. De acuerdo con el informe de la empresa Bitso[2], el 39% de las compras de criptomonedas en América Latina en 2024 (principalmente las 4 economías mayores: Brasil, México, Colombia y Argentina) fue de stablecoins (USDC + USDT), lo cual representó un crecimiento frente al registro de 30 % que se observó en 2023.
IV- ¿Qué riesgos existen al usar stablecoins?
A pesar de las ventajas que puedan hacerlas atractivas, las stablecoins no están exentas de riesgos. Entre los principales se encuentran:
- Falta de transparencia: algunos emisores no informan claramente sobre sus reservas o estructura financiera.
- Riesgos de solvencia: si un emisor no mantiene suficientes activos líquidos, puede incumplir las solicitudes de retiro de los tenedores de esa criptomoneda.
- Fugas de capital: en algunos países, el uso masivo de stablecoins podría afectar la política monetaria local.
- Lavado de dinero o uso ilícito: como ocurre con otras criptomonedas, existen preocupaciones regulatorias sobre su uso indebido.
Casos como el colapso de TerraUSD en 2022 o la pérdida temporal de paridad de USDC en 2023 (tras la quiebra de un banco custodio) han generado llamados frecuentes a regular este mercado y brindar mayor seguridad a los usuarios.
V- GENIUS Act: Estados Unidos da el primer gran paso regulatorio
Frente a estos desafíos, en los EE. UU. recientemente se completó el proceso de aprobación de la GENIUS Act, considerada desde ya por muchos como la legislación más importante sobre stablecoins a nivel global hasta la fecha.
VI- ¿Qué establece esta la GENIUS Act?
En términos generales, esta ley establece lo siguiente:
- Obligatoriedad de licencia: solo podrán emitir stablecoins en EE. UU. las entidades autorizadas por el gobierno federal o por reguladores estatales con estándares equivalentes. Es decir, los bancos nacionales o estatales, así como las cooperativas financieras (“credit unions”), podrán optar por emitir stablecoins, así como también podrían hacerlo entidades no bancarias, para lo cual tendrán que aplicar para una licencia que las habilite.
- Respaldo del 100%: todos los stablecoins deberán estar completamente respaldados en efectivo, depósitos bancarios o bonos del Tesoro de los EE. UU. a corto plazo.
- Transparencia y auditorías: los emisores tendrán que publicar periódicamente informes sobre sus reservas y someterse a auditorías independientes.
- Prohibición de intereses: los emisores no bancarios no podrán pagar intereses a los tenedores de stablecoins, para evitar una competencia desleal con los bancos.
- Cumplimiento regulatorio: se exigirán políticas estrictas contra el lavado de dinero y la financiación del terrorismo y el sometimiento a normativa y regulaciones bancarias existentes en tal sentido.
- Emisores extranjeros: Habrá requisitos estrictos para que emisores extranjeros puedan operar en EE. UU., incluyendo la posibilidad de permitir únicamente emisores de jurisdicciones con estándares equivalentes a los de EE. UU. o aquellos con los cuales los reguladores de EE. UU. hayan suscrito un acuerdo de cooperación.
- Reglas para los custodios de los activos y reservas de los stablecoins, que podrían o no ser emisores de estas criptomonedas.
El objetivo es brindar certeza jurídica, proteger a los usuarios y fomentar la innovación financiera sin comprometer la estabilidad del sistema.
VII- ¿Qué implicaciones tiene para América Latina?
Aunque se trata de una ley que regirá en los EE. UU., su impacto será global, especialmente en regiones como América Latina donde el uso de stablecoins es cada vez más común.
Algunos efectos probables para los sistemas financieros y las economías de la región podrían ser:
- Mayor confianza: al estar regulados, los stablecoins como USDC o USDT podrían percibirse como más seguros, impulsando su adopción en la región. Eventualmente podrían incluso evolucionar a convertirse en sustitutos digitales del USD, afectando productos bancarios tradicionales como cuentas en USD y transferencias internacionales. Frente a ese escenario, las entidades financieras latinoamericanas se verían estimuladas a incorporar soluciones de emisión y/o custodia de stablecoins dentro de su oferta y a buscar alianzas con actores internacionales relevantes.
- Presión para regular localmente: Si la GENIUS Act se confirma como lo que pareciera será, un estándar regulatorio global, los países latinoamericanos podrían verse incentivados a establecer marcos legales similares, o al menos exigir que los emisores en estas jurisdicciones cumplan con esos estándares internacionales. Lo anterior, ciertamente, incluirá elementos de KYC/AML y de trazabilidad para estas transacciones.
- Debate sobre soberanía monetaria: se cuestiona si una mayor dolarización digital podría debilitar la capacidad de los bancos centrales de algunos países para controlar su política monetaria. Esto por cuanto podría darse un aumento significativo del uso del USD “fuera” del sistema financiero nacional. En ciertos países, además, en contextos económicos de pérdida de confianza de los usuarios, podría agudizarse la dificultad para captar depósitos en moneda local. Ante esto, más que nunca las entidades financieras de la región estarán llamadas a la innovación para ofrecer a sus clientes productos que compitan en eficiencia y protección del valor.
- Impulso a la inclusión financiera: si se gestiona bien, los stablecoins pueden convertirse en una herramienta potente para ofrecer servicios financieros a poblaciones no bancarizadas.
- Internacionalización: Los bancos que se adapten a esta nueva infraestructura financiera podrían beneficiarse de una red global más eficiente para pagos, remesas y productos digitales. Se anticipa un cambio radical en los sistemas de pagos internacionales, con liquidación casi instantánea y menores costos, así como nuevas oportunidades de negocio en open banking, billeteras digitales miltimoneda, productos tokenizados, redes financieras blockchain reguladas, etc.
En general, la aprobación del GENIUS Act podría marcar un antes y un después en el desarrollo global de las finanzas digitales, con repercusiones importantes para los usuarios, empresas y reguladores en América Latina.
VIII- Comentarios finales
Los stablecoins han llegado para quedarse. Representan una nueva generación de dinero digital que combina la estabilidad del dólar con la eficiencia y apertura de las tecnologías blockchain. En ese sentido, la aprobación de la GENIUS Act en EE. UU. marcará el inicio de una nueva etapa: los stablecoins dejarán de ser un fenómeno informal para convertirse en una pieza regulada y legítima del sistema financiero mundial.
Para América Latina, esta realidad plantea tanto oportunidades como desafíos. Podrían facilitar pagos internacionales, abaratar remesas, fomentar el ahorro en moneda fuerte y ofrecer alternativas financieras a segmentos tradicionalmente excluidos. Pero también exigen mayor supervisión, modernización tecnológica, transparencia y un debate informado sobre su rol en las economías nacionales.
Desde la perspectiva legal, económica y tecnológica, es momento de que la región analice, regule y aproveche con inteligencia esta innovación, adaptándose de manera estratégica y proactiva, construyendo un ecosistema financiero más seguro, más competitivo e inclusivo que responda a las necesidades de sus ciudadanos en un contexto global.
[1] Publicación de Visa en cooperación con Allium.
[2] Panorama Cripto en América Latina, Bitso.
