El almacenamiento de energía en la región Centroamericana

El almacenamiento de energía tiene un papel fundamental en la integración de las energías renovables y en la garantía de un suministro eléctrico estable y flexible, especialmente en momentos de alta demanda o cuando las fuentes renovables no están disponibles. El uso de tecnologías de almacenamiento energético, como las baterías, supone un punto de inflexión en el sector de las energías renovables, debido a que estas fuentes tienen un carácter variable en cuanto a generación se refiere. Según datos de la Comisión Europea, las baterías son la tecnología de almacenamiento con un crecimiento más rápido, y desempeñarán un papel fundamental en el cumplimiento del objetivo de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero en un 55 % de aquí al 2030.

Nuestra realidad climática ha puesto en evidencia la vulnerabilidad de los sistemas de cada país, por lo que los lineamientos regulatorios  para la adopción del almacenamiento por parte de la Comisión Regional de la Interconexión Eléctrica (CRIE), como ente regulador y normativo del Mercado Eléctrico Regional (MER), deberán ser considerados como una prioridad y también se debe dimensionar que los beneficios del almacenamiento energético dependerán del alcance de condiciones regulatorias que fomenten el desarrollo de modelos de negocios atractivos usando las tecnologías de almacenaje, de tal forma  que la certeza regulatoria supere barreras como el establecimiento de condiciones de acceso y conexión a la red, precisar permisos y autorizaciones, cargos de red, pagos que recibirán los sistemas de almacenaje energético incluyendo pagos por arbitraje de energía, capacidad  y balance.

Según un estudio del Banco Interamericano de Desarrollo, titulado “Incorporación de almacenamiento de energía en los sistemas eléctricos en LAC: Experiencias Internacionales en modelos normativos”, se analizaron las mejores prácticas y los elementos clave del marco regulatorio para la integración del almacenamiento de energía, así como su impacto en la viabilidad de los modelos de negocio. El estudio concluye que el marco regulatorio debe abordar los siguientes aspectos fundamentales:

    • Definición y tratamiento del almacenamiento:La mayoría de las mejores prácticas analizadas definen explícitamente el almacenamiento como una actividad liberalizada.
    • Condiciones de acceso y conexión a la red: Algunos sistemas consideran el almacenamiento como generador, mientras que en otros se le otorga un tratamiento específico.
    • Permisos y autorización de proyectos: La mayoría de los legisladores autorizan el almacenamiento de manera equivalente a proyectos de generación.
    • Peajes y cargos de red: En este punto, hay divergencias entre las experiencias internacionales. En algunos países, como España, el almacenamiento está exento de pagar peajes de red; en otros, pagan peajes como consumidor o productor (EE. UU., Francia), y en otros, como Alemania, pagan al cargar y descargar.
    • Participación en mercados: Las mejores prácticas regulatorias apuntan hacia una apertura total de los mercados (energía, capacidad, servicios de control de frecuencia, etc.) para el almacenamiento, que debe competir con otros agentes de manera no discriminatoria.
    • Marco retributivo: La mejor experiencia internacional indica que el marco retributivo óptimo, tanto para el sistema como para el promotor de almacenamiento, es aquel que remunera los servicios que el almacenamiento proporciona según las necesidades del sistema.

Avances en la región centroamericana en cuanto a la regulación del almacenamiento de energía

1- Guatemala: en 2024, la Comisión Nacional de Energía Eléctrica (CNEE) aprobó la normativa propuesta para la instalación, operación y remuneración de sistemas de almacenamiento adjuntos a centrales solares y eólicas, denominada en la propuesta normativa como Generación Híbrida Autónoma (GHA), contenido en la resolución CNEE-128-2024.

El propósito de la normativa es establecer el marco regulatorio para la integración y coordinación de los sistemas de almacenamiento en el Sistema Nacional Interconectado (SNI). Además, se actualizó la normativa para mejorar la coordinación de las centrales solares y eólicas, así como de los equipos basados en electrónica de potencia.

En este contexto, la incorporación de los sistemas de almacenamiento a la normativa del Mercado Mayorista de Guatemala se está realizando por fases, siendo la primera la consideración de los  sistemas de almacenamiento en operación híbrida con centrales fotovoltaicas y eólicas, así como el uso de sistemas de almacenamiento para la participación de cualquier generador en el servicio de la regulación primaria de frecuencia; esta fase ya fue completada y se encuentra vigente en la normativa desde el 14 de mayo 2024.

2- Honduras: La Comisión Reguladora de Energía Eléctrica (CREE) está trabajando una reforma al Reglamento de la Ley General de la Industria Eléctrica y el Reglamento de Operación del Sistema y Administración del Mercado Mayorista con el fin de incorporar el almacenamiento en sistemas híbridos y para la expansión de la misma red de transmisión. 

La integración de Sistemas de Almacenamiento de Energía (SAE) en el sistema eléctrico nacional de Honduras representa una estrategia clave para incrementar la estabilidad, eficiencia y sostenibilidad del suministro eléctrico en Honduras. Ante el escenario de transición energética y el creciente aporte de generación de energía proveniente de fuentes renovables intermitentes, los SAE emergen como soluciones técnicas importantes para garantizar la continuidad y confiabilidad del servicio eléctrico.

3- Costa Rica: La Autoridad Reguladora de Servicios Públicos (ARESEP) sometió a consulta pública una reforma Norma Técnica de Planeación, Operación y Acceso al Sistema Eléctrico Nacional (POASEN), que incorpora un sexto capítulo sobre la integración al SEN de energías renovables variables y sistemas de almacenamiento; en la cual, se establecen nuevas condiciones para dicha integración, considerando aspectos tanto para conexiones en alta como en media tensión con el fin de garantizar una integración segura y efectiva de fuentes de energía limpia en la red nacional.

4- Panamá: La Autoridad Nacional de los Servicios Públicos (ASEP) aprobó modificaciones a las reglas comerciales para el mercado mayorista de electricidad, en donde ahora se permite el uso de Sistemas de Almacenamiento de Energía en los distintos segmentos de la cadena incorporando figuras como el SAE, SAEb y SAEBt.

Según consta en la resolución AN N° 19112 – Elec, publicada a finales de abril del 2024, ahora se contempla el uso de sistemas de almacenamiento de energía con baterías (SAEB) como complemento al cálculo de la potencia firme para el caso de las centrales de generación renovables.

En la región, la capacidad instalada de energía solar fotovoltaica se multiplicará, pasando de 2.3 GW en 2024 a casi 20 GW en 2050, lo que implicará inversiones superiores a los US$22 mil millones, representando cerca del 40% de los costos totales proyectados para generación. Junto con la energía solar, la energía eólica se perfila como una de las principales fuentes de electricidad, cubriendo ambas aproximadamente 45% de la demanda energética anual para 2050.

Esta proyección de crecimiento de fuentes de generación renovables requerirá inversiones significativas tanto en redes de transmisión como en tecnologías que aporten flexibilidad al sistema y almacenamiento en baterías. Se estima que estas requerirán un desembolso cercano a los US$20 mil millones, garantizando la estabilidad y seguridad operativa del sistema. Además, se prevé la ampliación de las interconexiones de SIEPAC con México, así como nuevas interconexiones entre Panamá y Colombia, y Belice y Guatemala, con una inversión proyectada de US$1.5 mil millones.

Las precitadas inversiones requerirán de continuar en un proceso sostenido de modernización de la regulación regional y de las regulaciones nacionales, conscientes de los desafíos que ello implica, ya que a medida que el sistema crece y se diversifica, resulta esencial actualizar las normas para garantizar la confiabilidad del suministro y la eficiencia del mercado. En este sentido, potenciar las transacciones a largo plazo y desarrollar licitaciones regionales que aprovechen las economías de escala contribuirá a maximizar los beneficios económicos del Mercado Eléctrico Regional (MER).

Es importante continuar consolidando la integración con otros mercados ya que representa una oportunidad única para conectar a toda América Latina. Interconexiones con México, Belice y Colombia podrían generar importantes beneficios económicos y sociales, aunque no sin desafíos técnicos, regulatorios y políticos. La integración energética es una de las claves para un futuro más seguro, sostenible y próspero para toda la región, especialmente para Centroamérica, que se ha convertido en un ejemplo de colaboración y avance hacia una integración energética más robusta y podría convertirse un centro de almacenamiento energético.

El mercado mundial de almacenamiento de energía casi se triplicó en 2023, la mayor ganancia interanual registrada. El crecimiento se produce en el contexto de los precios más bajos de la historia, especialmente en China, donde los costos de los sistemas de almacenamiento de energía llave en mano en febrero fueron un 43% más bajos que hace un año a un mínimo histórico de 115 dólares por kilovatio-hora para sistemas de almacenamiento de energía de dos horas.

En la actualidad, la región se enfrenta a grandes oportunidades de establecer un marco general y habilitante del almacenamiento, con un esquema regulatorio tecnológicamente neutro; esto quiere decir que se deben propiciar modelos regulatorios que permitan la aplicación de las distintas tecnologías de almacenamiento, incluyendo la no exclusión del propio respaldo térmico para asegurar la firmeza del sistema en situaciones de indisponibilidad de las energías renovables variables.

En este contexto, será importante establecer reglas coherentes que impulsen el desarrollo de proyectos, y que determinen la participación en el mercado, procurando que se den todas las condiciones económicas (cargos, peajes, retribuciones, incentivos, ayudas). A tal efecto, materializar los beneficios del almacenamiento energético dependerá de la definición de marcos regulatorios que fomenten el desarrollo de modelos de negocios atractivos aprovechando las distintas tecnologías, condiciones que bien pueden adoptarse en los países de la región con el fin de tener reglas lo más uniformes posibles incluso que contribuyan al robustecimiento y resiliencia del SIEPAC.

Adicionalmente, es importante comentar que la Agencia Internacional de Energías Renovables (IRENA) ha analizado los costos actuales y el rendimiento de una gama de tecnologías de almacenamiento de electricidad en aplicaciones estacionarias así también como la reducción de costos y el potencial de mejora del rendimiento hasta 2030 en el informe “Electricity Storage and Renewables: Costs and Markets to 2030”. En el precitado reporte se concluyó que la capacidad total de almacenamiento de electricidad podría triplicarse en términos energéticos para 2030. Junto con la rápida adopción de energía renovable, eso debería ser suficiente para duplicar la proporción de energías renovables alrededor del mundo en menos de una década y media. El almacenamiento de electricidad de la batería podría crecer 17 veces y los costos de las tecnologías de almacenamiento de baterías podrían caer hasta en un 66%.

El estudio antes citado muestra que los sistemas de almacenamiento de electricidad en baterías ofrecen un enorme potencial de implementación y reducción de costos. Para 2030, los costos totales de instalación podrían caer entre 50% y 60% y los costos de celdas de batería aún más. Todo esto está impulsado por la optimización de las instalaciones de fabricación, combinada con mejores combinaciones y un menor uso de materiales.