Incorporación de sociedades extranjeras en Honduras

Dentro de las estructuras legales más comunes en Honduras para realizar operaciones comerciales, tenemos la constitución de una sociedad local y otra es la incorporación de una sucursal de sociedad extranjera.

Mediante la constitución de una sociedad local se crea una nueva persona jurídica, que es sujeto de derechos y obligaciones y está autorizada para ejercer actos de comercio, con fines de lucro, en todo el territorio de la República de Honduras.

La legislación hondureña permite que sociedades mercantiles que están constituidas en el extranjero, puedan operar comercialmente en el país mediante la inscripción de su escritura de constitución en el Registro Mercantil y el nombramiento de, por lo menos, un representante legal que deberá de residir de manera permanente en el país. Esto significa que será la misma persona jurídica, sin embargo, la contabilidad de las operaciones efectuadas en territorio hondureño será distinta a la de las operaciones efectuadas en el domicilio en el exterior de la sociedad extranjera.

Mediante el Decreto No.51-2011 se publicó la Ley para la Promoción y Protección de Inversiones, en la cual, en su art. 55, establece que las sociedades mercantiles constituidas en el extranjero podrán incorporarse en Honduras mediante la simple acreditación ante el Registro Mercantil de la jurisdicción correspondiente de su existencia en el país de origen. Esto podrá hacerse mediante copia apostillada del certificado de registro, el acuerdo de asamblea (u otro órgano que tenga facultades suficientes), en el cual se decide incorporar una sucursal en Honduras, y el nombramiento de un representante que sea residente permanente en el país, y, en su caso, de los estatutos o artículos de incorporación de esta. La sucursal podrá o no tener capital social, esto se definirá en el acuerdo de incorporación. En caso de que tenga capital, se deberá pagar gastos registrales.

Dicho lo anterior, una de las principales ventajas de incorporar una sucursal es que se puede mantener la misma estructura de la sociedad extranjera, siempre y cuando se designe un capital operativo para el país y un representante legal residente en Honduras.

La primera y principal implicación es que dicho ente queda sujeto a todas las obligaciones que corresponden a una persona, en este caso jurídica, durante el desarrollo de su actividad comercial y su patrimonio queda precisamente afecto a ellas. En este sentido, la sucursal es sujeto de responsabilidad y le son aplicables las mismas normas (fiscales, administrativas, mercantiles, laborales, etc.) que a los comerciantes organizados como sociedades mercantiles o comerciantes individuales.

Al derivar la sucursal su personalidad jurídica de una sociedad constituida en el extranjero es aceptado que le es igualmente aplicable el principio de limitación de responsabilidad a favor de los socios u accionistas. Existen regulaciones específicas en materia bancaria y de seguros que regulan a las sucursales de sociedades extranjeras que realizan tales actividades, siempre bajo el marco referido y con algunas implicaciones concretas en asuntos específicos. La sucursal presenta la particularidad que, al no tener sus órganos sociales en el país a incorporarse, no queda sujeta a las normas de gobierno corporativo.  

Las compañías extranjeras pueden realizar negocios en Honduras a través de las sucursales de su empresa matriz siempre que se cumplan los siguientes requisitos:

    1. Acuerdo de la asamblea de accionistas u otro órgano con suficientes facultades en el cual se tome la resolución de incorporar una sucursal en Honduras y se nombre un representante residente permanente en el país. Este documento deberá ser enviado debidamente apostillado, y en caso de no estar en idioma español, traducido al español;
    2. Copia certificada de la escritura de constitución de la sociedad a incorporar en Honduras y todas sus modificaciones;
    3. Certificado de registro emitido por la institución supervisora del país de origen;
    4. Carta poder a favor de apoderados locales que realizaran gestiones luego de la incorporación de la sucursal a la legislación hondureña (este documento deberá ser enviado posteriormente a la inscripción de la sucursal en el Registro Mercantil correspondiente).

Todos los documentos mencionados anteriormente deberán ser enviados debidamente apostillados, y traducidos al español en caso de no estarlos.

En nuestra experiencia, algunas situaciones particulares en materia mercantil y fiscales no han sido resueltas del todo al no definirse la naturaleza jurídica de la sucursal propiamente en este campo, por lo que esta forma de organización se recomienda generalmente cuando sea absolutamente necesaria.

En caso de que la sociedad extranjera quisiera participar en alguna licitación del estado, esta se encuentra en una posición de desventaja ya que existe un margen de preferencia nacional contemplado en la ley de contratación del estado. En el caso de un litigio, pueden ser parte de un proceso civil las personas jurídicas nacionales y extranjeras. Las personas jurídicas, salvo sumisión expresa, deberán ser demandadas en el lugar de su domicilio y, la sucursal de una sociedad extranjera, por disposición del Código Civil, deberá tener un domicilio fijado respecto de los negocios verificados en el país.

Es posible, entonces, demandar a la sucursal de la sociedad extranjera, bajo el entendido que esta no es una persona jurídica distinta y que, finalmente, la sociedad demandada es, esencialmente, la misma casa matriz. Vale la pena analizar y evaluar el giro de negocio a constituir una empresa local (subsidiaria), pero si es necesario por otras razones registrar una sucursal también existe esa alternativa.