Inteligencia Artificial y Propiedad Intelectual: desafíos y oportunidades en términos de protección legal

La Inteligencia Artificial (IA), como naturalmente supone el concepto, no es más que la habilidad de una máquina de presentar las mismas capacidades que los seres humanos, como el razonamiento, el aprendizaje, la creatividad y la capacidad de planear. Esto se logra mediante la creación de sistemas basados en el uso de algoritmos y modelos matemáticos que procesan información derivada de los datos y toma decisiones para alcanzar un objetivo.

El aumento del uso de la IA en la creación y el desarrollo de nuevas tecnologías es imparable y lo vemos cada vez más utilizado en temas como búsquedas en la web para realizar traducciones automáticas, para lograr eficiencias de ahorro energético, sistemas de navegación para conducir, a nivel comercial en la optimización de productos y planeamiento de inventario, mejora de procesos logísticos, en la creación de recomendaciones personalizadas para los consumidores en línea basada en sus comportamientos y preferencias, para realizar diagnósticos médicos, crear obras musicales, aplicaciones y juegos; en fin, está presente en casi todos los campos de acción del ser humano.

Deviene entonces necesario abordar temas de relevancia como la estrecha relación que existe entre la IA y la propiedad intelectual, así como los desafíos que se presentan en este campo. 

La propiedad intelectual, entendida como el conjunto de derechos que protegen las creaciones de la mente, como las invenciones, obras literarias y artísticas, diseños y marcas comerciales, representa uno de los aspectos cruciales para proteger las innovaciones y los resultados generados.

Desde la óptica del derecho de autor, una primera gran reflexión surge en torno a sobre quién recae la autoría de las obras creadas por algoritmos de IA. Desde una perspectiva estrictamente legal, los sistemas de IA propiamente dichos no podrían ser considerados como autores, por cuanto, en la mayoría de las legislaciones, únicamente puede ser considerado como autor a una persona natural.  En la protección tradicional de los derechos de autor sobre sistemas de cómputos, el escenario es menos complejo en tanto el sistema sirve solamente cómo un medio de soporte o herramienta para materializar la creación intelectual. Sin embargo, en el actual contexto de la IA, el programa informático ya no es una mera herramienta, sino que toma muchas de las decisiones asociadas al proceso creativo sin intervención humana.

Basados en esta premisa, siendo que los sistemas de IA pueden crear obras de forma autónoma, se podría entonces plantear la posibilidad de que, al escapar la protección de derechos de autor, cualquier persona podría utilizarla libremente y esto representaría un desincentivo a las empresas que invierten millones en crear estos sistemas que luego no podrían ser protegidos por derechos de propiedad intelectual.  

El debate sobre el asunto es amplio y continúa abierto, y a pesar de que no existen directrices uniformes que resuelven el cuestionamiento abordado, visualizamos un marcado desfase en los países de América Latina donde no se identifica referencia ni protección legislativa en esta materia. En países como Estados Unidos, la intervención humana en el proceso de creación se ha convertido en la pieza fundamental para atribuir derechos de autor a una obra de este tipo y finalmente algunos países como Reino Unido e India ya han incorporado el concepto de obras generadas por computador, permitiendo otorgar la protección a personas jurídicas.

Mientras se adecúan las legislaciones a la rapidez del avance del uso de estas nuevas tecnologías, es meritorio reconocer y destacar que las obras o invenciones, fruto del ser humano que cumplen los requisitos necesarios, quedan protegidas por los regímenes de propiedad intelectual disponibles. Es así como:

    • Las invenciones desarrolladas con la ayuda de la inteligencia artificial pueden ser patentables si cumplen con los requisitos de patentabilidad, como la novedad, la actividad inventiva y la aplicabilidad industrial. Es importante determinar quién es el inventor en estos casos, ya que en muchos sistemas legales solo se reconoce como inventor a una persona física;
    • La información utilizada por los algoritmos de IA para aprender y tomar decisiones puede estar protegida por leyes de privacidad y protección de datos. Es fundamental cumplir con las regulaciones vigentes para garantizar la privacidad y seguridad de los datos utilizados por los sistemas de IA;
    • Desde la perspectiva de protección de secretos industriales, en algunos casos, las empresas pueden optar por mantener en secreto los algoritmos de IA y los datos utilizados como parte de su propiedad intelectual. La protección de secretos comerciales puede ser una estrategia para preservar la ventaja competitiva en el mercado.

En definitiva, la IA tiene un enorme potencial para aumentar la productividad, la capacidad de análisis y generación de resultados, convirtiéndose en una herramienta poderosísima para la transformación de la economía y la sociedad. Por lo tanto, es imperativo que los países construyan las condiciones de incentivo para la investigación y desarrollo basado en la ciencia de datos, teniendo como foco de atención la revisión de los regímenes de protección de derechos de autor, creando un clima de seguridad jurídica para el desarrollo de estas actividades y garantizando la equitativa protección de derechos, siempre tomando en cuenta las excepciones necesarias que aseguren el acceso justo al conocimiento desde un enfoque social.