El impacto de las exoneraciones fiscales en las finanzas públicas de Honduras

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Aida Sierra

Co-autor: Lenin Díaz

Para nadie es extraño que las exoneraciones fiscales se encuentren en el centro del debate debido a su impacto en las finanzas públicas. Recientemente, se ha informado por el SAR (Servicio de Administración de Rentas) que durante el año 2023 se concedieron exoneraciones fiscales por un total de L56,560 millones en Honduras. Esta nota explora el significado de estas exoneraciones y analiza sus efectos en las finanzas del país.

Las exoneraciones fiscales, en pocas palabras, son reducciones de impuestos que se otorgan a ciertos individuos, empresas o sectores económicos por diversas razones, como incentivar la inversión, promover el crecimiento económico o fomentar la creación de empleo.

Con respecto a lo dicho anteriormente, considero relevante destacar las palabras del jurista alemán Carl Schmitt: “el acuerdo fiscal es la confluencia de lo económico, lo social, el capitalismo regulado y la democracia”. Dichas palabras toman especial relevancia cuando observamos la situación jurídica actual en Honduras y nos lleva a hacernos las siguientes preguntas:

    • Tomando en cuenta la situación jurídica actual ¿es posible llegar a un consenso en aspectos tan debatibles?
    • Y ante tal escenario ¿qué papel juegan las exoneraciones?

Es importante reconocer que no todas las exoneraciones fiscales son necesariamente perjudiciales. Cuando se diseñan e implementan de manera adecuada pueden desempeñar un papel importante en el estímulo de la actividad económica y el desarrollo empresarial. Es fundamental que se evalúen regularmente para garantizar que cumplan con sus objetivos previstos.

Ahondando más sobre este tema, el director ejecutivo del Consejo Hondureño de la Empresa Privada (COHEP) mencionó, en unas declaraciones, lo siguiente “no tenemos ninguna resistencia a una revisión de las exoneraciones fiscales”.

Otro punto que conviene analizar y recordar, son las palabras de la CEPAL en el 2019 que al respecto del tema dijo “El principal beneficio de las exoneraciones para las economías en desarrollo es la posibilidad de incentivar una mayor inversión y crecimiento de la actividad económica2”. Es de interés que la propia Comisión Económica para América Latina y el Caribe incentive a los países en desarrollo a aprobar exoneraciones, de forma que estimulen sus economías; sin perjuicio de que, deben atender a las siguientes recomendaciones a la hora de otorgarlas:

    1. Proporcionar incentivos tributarios solo a través de leyes tributarias y consolidarlos una sección del código tributario;
    2. Establecer criterios de elegibilidad claros, sencillos, objetivos, y fácilmente medibles;
    3. Incluir de manera clara en la legislación los objetivos que se persiguen.
    4. Evaluar de manera periódica los costos y la efectividad de los tratamientos tributarios preferenciales, de forma tal, que se determine la relación coste y beneficio.

Antes de la conclusión, vale la pena recordar aquella famosa encuesta de Aharoni que, si bien es cierto es de 1966, arroja luces sobre verdades que se mantienen hoy en día. En aquel momento, a quinientos empresarios con inversiones fuertes en distintos países, se les hizo la siguiente pregunta ¿qué era lo que lo que los llevaba a tomar la decisión de invertir en un determinado país? Con asombro, los encuestadores escuchaban como la mayoría, a diferencia de lo que se esperaba, contestaba que la exención del impuesto sobre la renta era un estimulante pobre, incluso un entrevistado añadió “la exención fiscal es como un postre; es bueno tenerlo, pero no ayuda mucho si el plato principal no está ahí”. Tras estudiar dichas encuestas se puede concluir que los inversores están más influenciados en sus decisiones por el mercado y factores políticos que por las exenciones fiscales.

Además, recomendamos seguir las consideraciones emitidas por organismos como la CEPAL para mejorar la efectividad y la transparencia de las exoneraciones fiscales. Consolidar los incentivos tributarios en la legislación, establecer criterios claros de elegibilidad y evaluar regularmente su impacto son pasos cruciales para garantizar que estas medidas no solo impulsen la actividad económica, sino que también promuevan una distribución equitativa de los beneficios fiscales.

En conclusión, el análisis de las exoneraciones fiscales en Honduras expone la necesidad de encontrar un balance entre los estímulos económicos y la estabilidad financiera del Estado. Si bien estas exoneraciones pueden servir como estimulantes para la inversión y el crecimiento económico, su aplicación, sin una supervisión adecuada, plantea riesgos considerables para las finanzas públicas y la equidad tributaria. Es fundamental que las políticas de exoneración sean objeto de una regulación más estricta y de una evaluación constante para garantizar que contribuyan de manera efectiva a un desarrollo económico sostenible y al bienestar de la población.

Solo mediante un enfoque integral y riguroso en la gestión de las exoneraciones fiscales, Honduras podrá aprovechar plenamente su potencial para estimular el crecimiento económico y mejorar la calidad de vida de sus ciudadanos.