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Escrito por:
Asociado Senior, Federico Zelada
fzelada@consortiumlegal.com
Consortium Legal – Guatemala

El derecho laboral es eminentemente evolutivo porque sus normas se han de adaptar a circunstancias económicas y sociales que surgen en el desarrollo de las relaciones laborales. Como parte de esa adaptación desde hace varios años, el Ministerio de Trabajo y Previsión Social ha aceptado la inscripción de Sindicatos que agregan a su denominación la leyenda “y demás empresas anexas y conexas” o bien “y empresas que en el futuro conformen una misma unidad económica patronal”. Esa situación fue motivada porque en muchos casos los patronos con el fin de evitar la formación de organizaciones sindicales creaban varias empresas en las que siempre mantenían un número inferior a 20 trabajadores a efecto de que no pudiera existir una organización sindical; tenemos conocimiento de casos en los que llegaron a existir más de 30 sociedades distintas en un mismo centro de trabajo, constituidas todas ellas con el único fin de evitar la formación de organizaciones sindicales.

Ahora bien, esa actuación del Ministerio de Trabajo que si bien es cierto busca proteger la libre sindicalización ante un actuar arbitrario del patrono, genera un sin número de problemas prácticos y jurídicos que hacen cuestionable la aceptación de ese tipo de inscripción sindical. Estos problemas se suscitan sobre por la falta de seguridad jurídica, lo que provoca una indefensión para la parte patronal. Para evitar dicha falta de seguridad jurídica, sería necesario una reforma integral a la legislación laboral.

Para poner en contexto al lector se debe indicar que el artículo 215 del Código de Trabajo establece la clasificación legal de los sindicatos, señalando que existen sindicatos gremiales, sindicatos de empresa y sindicatos de industria, estableciendo además esa norma que Sindicato de Empresa es aquel que está formado por trabajadores de varias profesiones u oficios, que presten sus servicios “en una misma empresa”. De esa cuenta debe entenderse que conforme a nuestra legislación no es viable que conformen un “Sindicato de Empresa” personas que se encuentran vinculados laboralmente a diversas empresas o patronos. Lo correcto sería conformar un Sindicato de Industria, en cuyo caso el número de trabajadores necesario para conformar ese tipo de sindicatos se ve incrementado, pues de un número de 20 trabajadores establecido para el caso de los sindicatos de empresa, la legislación pasa a exigir que los trabajadores sean más de la mitad más uno del total de trabajadores del sector de la industria correspondiente.

La norma indicada se relaciona directamente con el ejercicio subjetivo de los derechos que se confieren a los entes sindicales (negociación colectiva), así como al respeto a las mayorías y al principio democrático que rige toda actividad sindical.

En cuanto al ejercicio subjetivo de los derechos que se confieren a los sindicatos, la norma citada limita al sujeto frente al que se podrán ejercitar tales derechos y potestades, pues ese sujeto se individualiza conforme a la naturaleza propia del sindicato, es decir, un Sindicato de Empresa podrá exigir al patrono que resulte propietario de la empresa respectiva pero no a un tercero; o bien, un Sindicato de Actividad Independiente únicamente podrá realizar exigencias frente al estado pero no frente a un patrono particular.

Es por esa consideración que la legislación laboral en materia de negociación colectiva ha regulado únicamente la relación Sindicato – Empresa y no aquellos casos en que un Sindicato puede tener afiliados de varias empresas, lo que es cierto que podría solucionarse en la práctica, pero que en determinados casos puede generar una problemática verdaderamente seria. Suponga el lector un primer sindicato que en dos empresas conexas, cuenta en la empresa “a” con 43 afiliados y en la empresa “b” con 6 (es decir, el sindicato tiene en total 49 afiliados); existiendo en la empresa “b” un segundo sindicato con 43 afiliados, surge entonces la interrogante de con cuál sindicato debería negociarse un pacto colectivo en la empresa b, ¿con el sindicado que tiene más afiliados en total o con el sindicato que tiene más afiliados en esa empresa en particular? Lo anterior seguramente generaría un conflicto y podría limitar el ejercicio de la negociación colectiva.

En ese orden de ideas, no puede admitirse conforme a la legislación nacional la formación de un Sindicato distinto a los expresamente estipulados en la ley y ello porque en tal caso se generaría un estado de incerteza respecto a la legitimidad del sindicato en cuanto a los intereses que representa o bien en cuanto al sujeto pasivo frente al cual se ejercitarían los derechos relacionados con la formación sindical.

Ese estado de incerteza jurídica se evidencia por el sólo hecho de que en la legislación local e internacional no existen normas que permitan definir la forma y modo en que el ejercicio de la libertad sindical y la negociación colectiva deberá ser ejercida por el sindicato, también se genera ese estado de inseguridad respecto a qué sujetos pasivos deben reconocer los derechos y potestades conferidos por la legislación al Sindicato; es decir que patronos se ven compelidos por ley a conceder prerrogativas al Sindicato y sus representantes, lo que evidencia la notoria frivolidad y arbitrariedad con que el Ministerio de Trabajo y Previsión Social ha procedido al inscribir este tipo de sindicatos.

Por otro lado, la legislación nacional establece que para poder constituir un Sindicato de Empresa debe al menos existir un número de 20 trabajadores afiliados a la organización sindical, sobre esa base legal no puede entonces admitirse que existan sindicatos con afiliados de una misma empresa que mediante la inclusión de la leyenda de “y demás empresas anexas”, se abroguen la representación de trabajadores de otras empresas y que mantienen un vínculo laboral con terceras personas, lo que además genera una vulneración al propio derecho de libertad sindical de los trabajadores que forman parte de esas otras empresas.

Ese perjuicio al derecho a la libre sindicalización de trabajadores de las supuestas empresas “Anexas” se materializaría en el evento que un grupo de trabajadores de alguna de esas otras empresas pretenda constituir otro Sindicato, pues dichas personas estarían supeditadas para ejercer el derecho a la negociación colectiva a mantener un número de afiliados mayor a aquel que tiene afiliados de esa supuesta empresa “Anexa”; siendo que inclusive en algunos casos esa mayoría podría ser imposible de conseguir por no tener esa empresa “Anexa” tantos trabajadores como la otra empresa en la que se formó el primer sindicado, lo anterior sobre la premisa de que todo pacto cuando existen varios sindicatos debe negociarse con aquel que mantenga mayor número de trabajadores, norma que dicho sea de paso es aplicable analógicamente pero que al no ser una norma directa generaría el estado de inseguridad al que me he venido refiriendo.

Para terminar, me permito indicar que se reconoce la necesidad de la existencia de Sindicatos que puedan aglutinar a trabajadores de varias empresas relacionadas por razón de propiedad o bien de conexidad o anexidad, pero esa necesidad no puede ser solventada por un acto arbitrario y alejado de la ley por parte del Ministerio de Trabajo y Previsión Social sino que ameritaría una reforma al Código de Trabajo para adaptar el ejercicio de la sindicalización y negociación colectiva a circunstancias actuales imperantes en la realidad guatemalteca.

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